Históricamente, la formación del arquitecto ha sido a través de modelos incitativos ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos), con énfasis en la reflexión filosófica, en el área creativa y con modelos normativos y acentuando en los contenidos, en el área técnica mediante modelos descriptivos, explicativos y predictivos.

El aprendizaje de arquitecto se realiza a través de la Educación Universitaria, que es un sistema complejo: espacios físicos, organización general e interna, determinación de la duración y ordenación de los estudio, financiación, diplomas y títulos, profesorado, métodos de enseñanza, población o aspirantes, requisitos de admisión, entre otros elementos que integran el sistema.

En los centros educacionales, se utilizan métodos de enseñanza que son variados y depende de cada país, (MONEDERO, 2002) hay métodos de enseñanza con “clases magistrales o conferencias (lectures), seminarios, talleres, laboratorios o estudios (workshop, labs, studios) y las horas dedicadas individualmente“. Las correcciones son individuales o tutorías, en ambos casos se comentan temas de un trabajo específico o se discuten alternativas metodológicas por un período de quince a veinte minutos con cada individuo o cada grupo, con una dedicación personalizada o dirigida a pequeños grupos. Cuando mencionamos las correcciones individuales o de pequeños grupos, esta es una característica de la enseñanza del diseño, está asociado al proceso creativo de diseño donde se genera mediante una “conversación de datos de la situación” (SCHÖN, 1998), este proceso se basa en la reflexión, en las respuestas que se generan como réplicas, en ellas el diseñador “reflexiona sobre la acción para la construcción del problema”.

En la educación del arquitecto, esta conversación es hablada y dibujada, se diseña de esta forma en paralelo y a esto se lo llama “lenguaje del diseño”. Este lenguaje se refiere, a las imágenes espaciales para hacer arquitectura, dicho lenguaje es exhibido desde el rol del docente, con competencias profesionales idóneas, que le transmite verbal y gráficamente a los estudiantes.

Cabe señalar además, la coexistencia de dos tipos de conocimientos respetados en la profesión del arquitecto y son: el académico racional y el empírico de la competencia en la práctica profesional, algunas investigaciones hacen especial énfasis en “la desatención selectiva respecto a la competencia práctica y la maestría profesional.” En otros casos se plantea además, la revelación de los profesionales, de su capacidad de “reflexión en su saber intuitivo en el transcurso de la acción”… que… “algunas veces utilizan esta capacidad para hacer frente a las situaciones únicas, inciertas y conflictivas de la práctica”. (SCHÖN, 1998) Este mismo autor, propone como núcleo central de estudio el “análisis de la estructura característica de la reflexión desde la acción” y pone al descubierto la crisis de confianza en el conocimiento profesional y el declive de la autoimagen profesional, fundando este escepticismo en la efectividad profesional, que depende de dos cuestiones: una que corresponde a intereses, que no pertenece al campo de indagación de esta investigación y la segunda centra el problema en el argumento del conocimiento profesional. Schön coincide con la “ola revisionista” de las profesiones (SÁEZ CARRERAS, 2007) en sus últimas etapas y propone dos objetivos: estudiar las profesiones desde una perspectiva empírica, apoyada en la práctica profesional, que es donde se pone de manifiesto, la relación compleja entre la formación académica y el empleo o competencia profesional. Este autor entiende, que se debe abordar dos tareas al mismo tiempo por ser complementarias y necesarias: descubrir el tipo de epistemología en donde está fundamentado el concepto de la práctica profesional que ejercen los profesionales y luego proponer una alternativa de concepción dominante, con el ofrecimiento de modelos y metodologías para que los profesionales superen sus complejidades y contradicciones.

En el trabajo Schön, se descubre que es la epistemología positivista y tecnocrática la que predomina, la racionalidad tecnocrática está inscrita en instituciones educativas e  investigadoras, Asociaciones y Colegios Profesionales; ella se concibe como “una aplicación de conocimiento basado en la investigación a la solución de los problemas de elección instrumental” (SCHÖN, 1998), este autor esgrime que en los centros de preparación de las profesiones, existe un alto grado de ambigüedad e inestabilidad en lo que consideran conocimiento profesional, se introducen disciplinas para aumentar el prestigio de la institución, cada profesor defiende su propia disciplina como base fundamental del conocimiento profesional y su tarea la desempeña con rigor de aparente objetividad y conocimiento científico. Según el mismo autor, los profesores en su intento de formar profesionales, ponen en evidencia desacuerdos entre ellos mismos, sobre los lineamientos de los contenidos y la formación a dar. Este escenario muestra según este autor, el predominio de la racionalidad tecnocrática, que a su juicio, es el que auspicia que el concepto de la práctica profesional se entienda como aplicación. Este concepto incluye la noción de conocimiento y jerarquía, donde los principios generales son los de más alto nivel y la concreción de la solución al problema planteado es el de más bajo. Según Schön es la epistemología tecnocrática la que propició la interpretación de la práctica profesional como actividad esencialmente técnica, en ella se aplican los conocimientos científicos obtenidos a través de investigaciones en los laboratorios, pero a su vez, es la que propicia la separación entre la investigación y la práctica concreta.

Estos temas no han escapado de la preocupación de organismos internacionales, es así que la UNESCO[1] y UIA[2] redactaron en forma conjunta una  carta que destaca la necesidad de “la creación  de  una red mundial de formación en arquitectura en cuyo seno pueda compartirse cada progreso individual y acentúe la conciencia de que la formación de los arquitectos constituye uno de los desafíos para el entorno construido y la profesión más significativos del mundo contemporáneo”, establece los objetivos de la Formación en Arquitectura y dentro de las consideraciones generales habla del rol de los docentes:  “los educadores deben preparar a los arquitectos para formular nuevas soluciones para el presente y el futuro, ya que la nueva era conlleva graves y complejos desafíos relacionados con la degradación social y funcional de numerosos asentamientos humano” , otras consideraciones como “los métodos de formación y aprendizaje para arquitectos son variados, de modo que desarrollan la riqueza cultural y permiten flexibilizar los planes de estudio para responder a las demandas y requisitos (incluyendo métodos de entrega de proyectos) del cliente, los usuarios, la industria de la construcción y la profesión…  existe  una  base  común  entre  los  métodos  pedagógicos  utilizados  y  que,  estableciendo criterios, permitirá a los países, escuelas de arquitectura y organizaciones profesionales evaluar y mejorar la formación dada a los futuros arquitectos.”

Para entender el compromiso de la tarea docente en el campo profesional, conforme con los complejos desafíos a los que debe prepararse a las futura generaciones de arquitectos, es necesario precisar algunos conceptos cuyo significado son clave en la definición de este trabajo de investigación, el primero que nos interesa definir es el concepto de “desarrollo sostenible o sustentable”, este concepto se define como aquel desarrollo que satisface las necesidades actuales y sin comprometer el desarrollo de futuras generaciones, esta definición está basada en el Informe Brundtland, que fuera elaborado para la ONU[3] en 1987. El cambio que introduce, tiene que ver con la conservación de nuestro planeta, el uso de recursos no renovables de forma eficiente, control demográfico, crecimiento económico y social del desarrollo (UIA, Déclaration de Copenhague, 2009) (UIA, Communication de Cancum, 2010) (UIA, 2013).

Igualmente importante es poner de manifiesto el nuevo rol del docente, en este campo se produjo una modificación de la filosofía, la metodología y el papel del profesor que ahora encierra un nuevo modelo dado por: el seguimiento continuo y la individualización del estudiante, es el encargado de hacer el guión (MONEDERO MOYA J. , 2007). De esta manera se ha modificado el rol del estudiante, ahora él tiene la responsabilidad de su propio aprendizaje; la adquisición de conocimientos está enmarcada en una enseñanza flexible, pensada en el alumno y adaptada a las característica, intereses y necesidades actuales.

Existen otros proyectos que han afectado en la elección del tema de investigación, como la influencia ejercida por proyectos como el ALFA-TUNNING para AL América Latina que se halla en su segunda etapa y cuya temática actual es: Innovación Educativa y Social (2011-2013). En la primera etapa se busco “afirmar” la estructura educativa de AL con un debate para identificar, intercambiar información y mejorar la colaboración entre IES Instituciones de Educación Superior. Dentro de las áreas temáticas que se dividen en 16 grupos de trabajo y 15 disciplinas, entre ellas encontramos Arquitectura, que está integrada por 16 universidades, y en este contexto se halla como participante la Universidad de Buenos Aires.


[1] Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura

[2] Unión Internacional de Arquitectos

[3] Organización de la Naciones Unidas

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